lunes, 10 de octubre de 2011

FABULA DEL LIBRO DEL BUEN AMOR¡¡¡EL LEON DOLIENTE!!!

EL LEON DOLIENTE

Dis' que yasíe doliente el león, de dolor:
todas las animalias viníen ver su señor,
tomó plaser con ellas, e sintiose mejor,
alegráronse todas mucho por su amor.

Por le faser plaser, et más le alegrar,
convidáronle todas que l' daríen a yantar,
dixeron que mandase los que quisies' matar:
mandó matar al toro, que podríe abastar.

Fis' partidor al lobo, mandó, que a todos diese,
él apartó lo menudo para el león que comiese,
et para sí la canal, la mejor que omen viese:
al león dixo el lobo, que la mesa bendixiese.

«Señor», dis', «tú estás flaco, esta vianda liviana
»cómela tú, señor, que t' será buena e sana,
»para mí et los otros la canal que es vana.»
El león fuer sañudo, que de comer avíe gana.

Alçó el león la mano por la mesa santiguar,
dio grand golpe en la cabeza al lobo por lo castigar:
el cuero con la oreja del casco le fuer arrancar:
el león a la raposa mandó la vianda dar.

La gulpeja, con el miedo e como es artera,
toda la canal del toro al león dio entera,
para sí e los otros tod' lo menudo era:
maravillose el león de tan buena egoaladera.

El león dixo: «Comadre ¿quién vos mostró a faser partisión
»tan buena, tan aguisada, tan drecha con raçón?»
Ella dixo: «En la cabeza del lobo tomé yo esta liçión;
»en el lobo castigué qué fesiese o qué non.»

«Por ende yo te digo, vieja e non mi amiga,
»que jamás a mí non vengas, nin me digas tal enemiga
»si non, yo te mostraré cómo el león castiga,
»que el cuerdo et la cuerda en mal ageno castiga.»

Et segund dis' Jesu Christo, non ay cosa escondida,
que acabo de tiempo non sea bien sabida,
fuer la mi poridad luego a la plaça salida,
la dueña muy guardada fuer luego de mi partida.

Nunca desde esa hora yo más la pude ver:
enviome mandar, que punase en faser
algún triste ditado, que podiese ella saber,
que cantas' con tristeza, pues la non podíe aver.

Por complir su mandado de aquesta, mi señor,
fise cantar tan triste como este triste amor:
cantábalo la dueña, creo que con dolor,
más que yo podría ser d'ello trovador.

Dise el proverbio viejo: «Quien matar quier' su can
achaque le levanta, porque no l' den del pan.»
Los que quieren partirnos como fecho lo han,
mescláronme con ella, e dixiéronle del plan.

Que me loava d'ella como de buena caça,
et que probava d'ella como si fuese caraça:
dis' la dueña sañuda: «Non ay paño sin raça,
»nin el leal amigo non es en toda plaça.»

Como dise la fabla, quando a otro someten,
quál palabra te disen, tal coraçón te meten:
posiéronle grand saña, d'esto se entremeten:
dis' la dueña: «Los novios non dan quanto prometen.»

Como la buena dueña era mucho letrada,
sotil, entendida, cuerda, bien mesurada,
dixo a la mi vieja, que le avía embiada,
esta fabla compuesta de Isopete sacada.

Dis: «Quando quier' casar ome con dueña onrada,
»promete e manda mucho; desque la ha cobrada,
»de quanto le prometió, o le da poco, o nada;
»fase como la tierra, quando estava finchada.»

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